Para lo bueno y para lo malo, Guillermo es hijo de Pablo Hermoso de Mendoza. Este jovencísimo rejoneador reúne las cualidades las facultades necesarias para mantener su apellido en la cima del toreo a caballo.
¿Cómo se lleva ser el hijo de uno de los mejores rejoneadores de la historia?
Es algo que me ha tocado, sin elección. Por un lado, para bien, porque ser hijo de Pablo te facilita muchas cosas, recibes en casa enseñanzas magistrales, y tienes acceso a una cuadra excepcional, pero también está la exigencia de mantener el listón tan alto del apellido.
¿Cómo seleccionan los caballos que son para Pablo y los que son para Guillermo?
Principalmente, según cómo nos vayamos encontrando con los caballos los días previos al festejo. Disponemos de 25 caballos y nos los repartimos equitativamente para poder superar el compromiso de cada tarde. Hay caballos, como ‘Pirata’ o ‘Disparate’, que solo los suelo utilizar yo.
Torear mucho al lado de Pablo; ¿eso facilita las cosas o incrementa la presión?
Este año me he separado más, pero muchas empresas demandan que toreemos juntos. Aunque la idea era ir separándonos este año hemos toreado bastantes tardes juntos. Queremos separar las carreras en un futuro próximo. Torear a su lado facilita en cuanto a consejos, ya que él torea por delante, pero es el número uno y te aprieta muchísimo y te exige el máximo para estar a su altura.
El aficionado quiere ver carteles más abiertos y que usted compita con Ventura y con otros rejoneadores importantes
No me cierro a torear con nadie. Este año no se han dado las circunstancias, y con Diego y el resto de los compañeros me mediré próximamente. Estoy encantado de poder hacerlo.
Qué sensaciones se lleva del año de su alternativa; ha habido tardes muy importantes en Nimes, Palencia, Cuenca o Almería
Ha sido un año muy importante y redondo; casi todos los días he salido a hombros y me quedo con el rabo de Nimes o el que corté en Cuenca. Ha habido muchas tardes repletas de contenido.
Y un gran debut en el templo del toreo a caballo, Lisboa
Fue una noche preciosa junto a ese público tan conocedor del rejoneo. En la segunda faena nos rompimos toro, caballo y yo y fue una de las faenas de la temporada.
¿Es posible que el toreo a caballo haya alcanzado su máximo esplendor y no tenga margen de mejora?
La perfección nunca se alcanza. Es cierto que el rejoneo no pasa buen momento, pero como la tauromaquia en general. Habrá que trabajar para enseñar este arte e inculcarlo para que siga teniendo el esplendor de las dos últimas décadas.
Cierra su temporada en Logroño; ¿en qué estado llega?
Llego con muy buenas sensaciones y en un tramo ascendente de la temporada, con 8 puertas grandes seguidas. Además, es una cita muy especial porque debuté allí en público.