Plaza de toros de ‘La Ribera’, 3ª de abono. Media entrada. Toros de Núñez del Cuvillo, discretos de presentación, flojos, descastados, deslucidos e inválidos en conjunto, y uno de Domingo Hernández, 6º bis, de nombre ‘Miliciano’, herrado con el número 93, noble, premiado con la vuelta al ruedo. Antonio Ferrera, silencio, silencio y silencio. Paco Ureña, silencio, saludos desde el tercio y dos orejas.

Una vuelta de tuerca más. Y ya van tantas que lo taurino en Logroño se está pasando de rosca. El encierro de Núñez del Cuvillo lidiado ayer en Logroño fue, sencillamente, indecente. Por escasa y desigual presentación y, sobre todo, por juego. No, ‘si lo de Núñez del Cuvillo, dentro de lo de Domecq es de lo más encastado y de lo que mejor funciona…’ ¡Pues ya!¡lo que hay que escuchar! los seis que saltaron ayer al ruedo de ‘La Ribera’ compendiaban la antítesis de lo que ha de reunir un toro bravo; ni tan siquiera un toro de lidia. Ni casta, ni acometividad, ni un mínimo de decoro. ¡Qué desastre! Pero nada, objetivo conseguido: colada a la afición o a lo que queda de aquélla tan seria y exigente del Logroño de los 80 y 90 y el listón tan bajo que no tardarán en tropezar y caer con todo el equipo los responsables de esta feria de San Mateo. Al tiempo.

Fíjense a qué punto llegamos ayer, que la empresa, para informar de los datos del sorteo, utilizó en redes sociales la imagen de un toro que, tan pronto saltó al ruedo, fue protestado. Le salvaba su capa burraca, nada más. Y eso que la gente que se cita por las tardes en ‘La Ribera’ es más maja que todas las cosas.

Sin sentido el mano a mano que se tardó a anunciar hasta ayer por la mañana. Uno de los argumentos (nada creíbles) que emplea la empresa cuando es preguntada por tal o cual ausencia es que la feria matea es cortita y no hay cabida para todos los toreros. ¡Ole! Va un torero, se cae del cartel y, en vez de dar cabida a uno de esos ausentes, deciden cerrar un mano a mano. De chiste. Y ya, ya sé que Ferrera y Ureña triunfaron en Madrid y parece que van a dirimir aquí la más cruenta de las batallas, ¡pero si en cuatro días se anuncian con seis y tres toros, respectivamente, en Las Ventas…! Ni un quite hubo. La corrida, cierto es, no lo permitió, pero ni en el remiendo de Domingo Hernández, que fue un poco alegre al caballo, simularon algo de rivalidad. ¡Ay Señor!

Así que cuando daban las ocho de la tarde, sale ‘Miliciano’ con algo más de presencia que los de Cuvillo, cumple en el caballo y llega con cierto son y repetición a la muleta y se le premia con la vuelta al ruedo. ¡Que no hombre, que no! ¡Que el día que les den por traer un toro encastado a Logroño no vamos a saber qué hacer con él! Tras la segunda tanda por el pitón derecho, Ureña tuvo que alejarse y darle tiempo para que el toro recuperara el resuello. Como virtudes, en realidad, la prontitud, la fijeza y la repetición. Pero claro, al hambre no hay pan duro y, tras visto lo de Cuvillo, parecía el toro de la temporada. Como suele, Ureña se cruzó y citó con verdad, pero abrió en exceso el compás con la franela en la mano diestra. Hubo relajo y temple. Estocada algo defectuosa que provocó derrame en el toro. Faena medida en el tiempo y bien calibrada en las pausas. ¿De dos orejas? Como la vuelta al ruedo de su toro, si lo más torero hasta entonces habían sido los pares de Javier Valdeoro y Fernando Sánchez, parece que el trasteo al sexto fue la repanocha.

El resto, toros flojos de salida, con las manos por delante desde los primeros lances, que, salvo el segundo, no se emplearon en el peto, empujando con un pitón, doblaron las manos o se derrumbaron directamente y llegaron al último tercio sin fuelle. Ea, que reunieron todos los condicionantes que no han de tener los toros que se enchiqueran para un mano a mano de cierta entidad.

La música trató de amenizar tal despropósito sonando nada más comenzada la faena de muleta. En el segundo de la tarde sonaría tres minutos, lo que duró el ‘cuvillo’ más o menos en pie. Y otro dato preocupante, sobre todo, cara a los compromisos en Madrid de Ferrera y Ureña: mataron desastrosamente mal.

¿Borrón y cuenta nueva? Por lo visto, me temo que no. Como se sigan anunciando tales despropósitos de esto de Domecq, aunque nos lo vendan como lo más enrazado del monoencaste, nos quedan muchos truños como el de ayer. O hasta que Logroño diga basta. Qué pena.