La pureza y la verdad son los pilares que sustentan el toreo de Paco Ureña. Dos argumentos que han servido para apuntalar este año el triunfo en Madrid y en Bilbao, las dos plazas más exigentes del calendario. Pero también son motivos para convertirse en presa del toro bravo. Recuperado del último percance de Palencia, Ureña llega a Logroño gracias a sus incontestables triunfos de este 2019. Pero también, y más importante, porque interpreta un toreo sin tapujos ni medias verdades. Paco Ureña es el toreo sincero.

 

¿Cómo llega a Logroño el torero tras el percance de Palencia?

Bien, perfectamente. Recuperado por completo y con muchas ganas de volver a Logroño, tras varios años ausente en San Mateo.

 

¿Qué da Madrid?

Para mí es una plaza muy especial, que me ha dado todo, ha acrecentado mi personalidad como torero y los valores que tengo. Le debo todo en mi trayectoria taurina.

 

¿Y Bilbao?

Un sueño casi inimaginable que me ha brindado una categoría y una dimensión máxima en mi carrera. Estoy enormemente agradecido a todo lo que pasó allí la tarde del 23 de agosto.

 

Llamó mucho la atención su amistad con Urdiales; ¿dos toreros que salen cada tarde a reivindicarse pueden ser amigos dentro del ruedo?

Para mí Diego Urdiales es un ejemplo que seguir, como para todos los toreros, por cómo lleva su carrera y cómo pasa por la profesión. Se añade que como hombre y como persona es mi amigo, con lo difícil que es conseguir el concepto de amistad en la vida.

 

¿Qué le lleva a citar tan de frente y tan cruzado?

La vida, los valores, el respeto al toro y a la profesión y el compromiso que tengo conmigo, con el toro y con el aficionado que paga una entrada por ver a Paco Ureña.

 

Ese concepto tuyo del toreo, ¿tiene una fecha de caducidad más próxima que otro tipo de toreo?

Es un desgaste mayor, los percances ocurren con más asiduidad de lo que debieran y será solo mi corazón el que diga el aguante que tengo para seguir toreando así.

 

¿Es justo que a toreros como usted se les obligue a reivindicarse tarde tras tarde pese a la rotundidad triunfos tan cercanos en el tiempo?

Se aprende a convivir con ello, aunque nunca te conformas. Indudablemente, lo que hay detrás de esa situación no solo perjudica al torero, también al aficionado que quiere ver a determinados toreros. Aquí nadie es imprescindible, pero es cierto que si no somos consecuentes con los toreros que triunfan y no se les abre sitio en las ferias, el aficionado se contagia, se aburre y deja de ir a los toros. Si el sistema taurino fuera justo no ocurrirían estas cosas que pasan hoy. Es cierto que los días que no salen las cosas a ciertos toreros les penaliza más que a otros y ahí ha de ser la prensa la que deba denunciar esas situaciones.