Con el discurrir de la temporada, parecía seguro que los toros de Fuente Ymbro ayer en Madrid fueran a ofrecer un gran espectáculo. En consecuencia, también parecía más o menos seguro que Diego Urdiales podía reeditar el triunfo del pasado octubre. De hecho, ayer vistió casi igual que en tan feliz ocasión. Pero no. Los de Fuente Ymbro no se parecieron a sus hermanos lidiados días atrás en Valencia y Sevilla. Parado el primero, soso el segundo, deslucido el quinto y flojo el sexto. El cuarto casi que se dejó ver por las precauciones que tomó Finito y el tercero… El tercero, sí. Ese fue un toro de gran triunfo. Fijo, viniéndose de lejos, muy humillado y repetidor. Perera, como tantas tardes, volvió a transmitir que, ante tanta calidad, se puede y se debe estar mejor. Cortó las dos orejas del gran toro, premio más que excesivo para muchos.

Urdiales fue recibido con una gran ovación y a la par se le exigió como a una figura. Ante su primero, a base de constancia y tesón, aún pudo conseguir casi al final una tanda por el pitón derecho de buen trazo y con cierta transmisión. Tocó volver al pitón izquierdo pero ahí poco quedaba por hacer. El quinto se quedaba corto en la muleta y repetía al paso, incomodando y desluciendo la labor del riojano. En ambos, el de Arnedo estuvo por encima de su desilusionante lote.

Lo mejor de la tarde, la cuadrilla de Perera y el ‘no hay billetes’ que se colgó en la taquilla.