La vacada de Garcigrande y Domingo Hernández disfruta de un momento espectacular. Demandada por las principales figuras del toreo, a lo largo de esta temporada ha cosechado números apabullantes: 4 indultos y 5 toros premiados con la vuelta al ruedo. La semana pasada, uno de sus toros era indultado en Nimes y en la misma tarde a otro se le daba la vuelta al ruedo; ese mismo día, en Salamanca, otro toro también recibía los honores póstumos. Su presencia en Logroño es uno de los principales atractivos de esta feria de San Mateo.

 

¿Cómo viene ‘Garcigrande’ a Logroño?

Con las mejores intenciones y la ilusión del que viene a una plaza tan importante como Logroño. También con mucha responsabilidad y hasta con miedo.

 

En Logroño se exigen dos entradas al caballo.

Mi toro es difícil y por eso los toreros que se enfrentan a él son muy capaces. Mis toros necesitan dos puyazos o uno muy grande y espero que los toros que traigo a Logroño necesiten también ese castigo.

 

¿Qué es la bravura? ¿Y la casta?

La bravura es algo tan amplio que somos injustos cuando decimos que un toro es bravo. Llegar a ese nivel es casi imposible. El toro es bravo cuando embiste con intensidad y con ganas de ataque. La casta es un afluente de la bravura que gira en torno a la intensidad alegre del movimiento del toro.

 

Su toro, ¿cuánto tiene de bravura y cuánto de casta?

Hay de todo. Casi nunca salgo satisfecho del comportamiento de mis toros. Yo busco el 100% de bravura y eso es casi imposible de conseguir.

 

Una ganadería deseada por las figuras, ¿corre el riesgo de perder cierto carácter por satisfacer los gustos y exigencias de los toreros?

Todos los ganaderos luchamos por entrar en los mejores carteles y eso no significa que no busquemos un toro para el aficionado. Yo busco un toro que cree mucho espectáculo y que emocione al público. Pocas veces lo consigo y recibo críticas por ello, pero es que a mí ese toro tampoco me gusta.

 

El aficionado demanda el toro que desarrolla complicaciones por la casta; ¿es un planteamiento correcto?

Estar delante de mi toro es muy difícil, por encima incluso de ganaderías catalogadas de duras. Sí que es verdad que cuando el torero tira para adelante con él y está bien, mi toro llega a donde no llegan otros toros.

 

¿Embisten más los toros a finales de temporada?

Es más fácil. Cuanto más tarde se lidia, más tiempo lleva el toro preparado y mejor asume sus kilos y su tamaño. El toro deja de crecer a los 4 años y a partir de ahí, el transcurso de casi un año hace que el toro asimile su fuerza y eso favorece su comportamiento. Por eso yo no lidio toros con los 4 años recién cumplidos y siempre llevo a la plaza toros que han vivido 4 años y 5 primaveras.