Que 20 años no es nada dice la canción… Y es que parece que fue ayer cuando Urdiales, de blanco y plata, triunfaba en la Manzanera allá por 1999. 20 años de Urdiales. 20 años de toreo clásico, de esfuerzos, de emociones, de triunfos, de alegrías, de fidelidad a un concepto; 20 años de toreo bueno, en definitiva. Es ahora, cuando en 2019, Urdiales disfruta del mejor momento de su carrera. Urdiales y San Mateo. San Mateo y Urdiales. 29 tardes, 26 orejas, 1 indulto, 9 puertas grandes y otros tantos toros desorejados. Urdiales vuelve a una de sus plazas, Logroño. Bilbao y Madrid son sus otros feudos. Las más exigentes de la temporada. ¡Menos mal que 20 años no es nada! Dos décadas de toreo de Urdiales dan para mucho.

 

20 años toreando en San Mateo, a excepción de 2006. ¿qué recuerdos le vienen a la cabeza?

Todos los recuerdos son maravillosos. San Mateo es una feria en la que he disfrutado muchas tardes y donde he conseguido una regularidad enorme. Más allá de los triunfos, en Logroño he podido sentirme como torero y cuajar faenas increíbles. Desde tardes y faenas rotundas, hasta llegar a indultar a un toro en una plaza tan difícil como Logroño.

 

¿Qué recuerda de aquel gran ‘Molinito’?

Fue un toro muy importante en mi vida. En ese momento era mi tercera corrida en esa temporada, tras dos años casi sin torear, y supuso un antes y un después. Me abrió la puerta del San Isidro siguiente y me sirvió para entrar en los carteles con los toros de Victorino, ganadería con la que actuado más de treinta tardes.

 

Si le llega a salir en este estado de plenitud ese bravo ‘Molinito’…

Puede que alguna tarde no haya estado a la altura, pero en la gran mayoría sí. No cabe duda de que con el tiempo todos aprendemos y mejoramos cuando hay ilusión. Cuando la ilusión se acaba, por mucho tiempo que se lleve en la profesión, lo que se hace es empeorar las cosas.

 

Qué balance hace de su temporada hasta el día de hoy

La mejor de mi vida sin lugar a duda. Por cómo me estoy sintiendo delante de la cara del toro o por las cosas que estoy siendo capaz de hacerle a los toros. Y también por la regularidad, algo que es muy difícil de alcanzar. Es cierto que me han embestido pocos toros, pero el fondo de lo que quiero conseguir cada temporada lo he cumplido con creces.

 

Pero se ha resistido ese triunfo importante; sobre todo al principio, cuando se cocina la temporada (Valencia, Sevilla, Madrid…)

La de Sevilla ha sido la tarde más importante de mi carrera en la Maestranza, ya que pude torear con el capote muy despacio y con la muleta sentí cosas maravillosas y la plaza se entregó por completo, pero la espada se me fue abajo. Y mi paso por Madrid ha sido el mejor de mi carrera con mucha diferencia. Sí que se ha resistido ese triunfo, sobre todo en plazas de máxima categoría, pero reconozco que he necesitado cortar orejas mucho más en otros momentos.

 

La mala suerte en los sorteos ha sido habitual en este 2019

Sí, pero es que es muy difícil que pasen cosas tan rotundas como el año pasado, cuando toreé 6 tardes y abrí 4 puertas grandes. En Bilbao y Madrid corté tres orejas cada tarde. Para que eso sea posible tienen que sucederse una serie de cosas, sobre todo que colabore el toro de una manera especial y ocurre muy pocas veces en la vida. Son rachas y hay momentos que vienen bien y otros peor. Lo importante es estar a la altura cada tarde y mi sentimiento interior reafirma que lo he conseguido durante toda la temporada.

 

Como siempre, el final de temporada ha sido genial (DAX, San Sebastián, bilbao, Salamanca…)

Todo es cuestión de suerte o rachas, otros años he triunfado al principio de temporada. Es verdad que en estas últimas tardes he cortado más orejas, pero el nivel, que es lo que me importa, ha sido muy alto toda la temporada y se está manteniendo de principio a fin.

 

A toro pasado, se arrepiente de no haber matado una corrida dura

Siempre he mantenido, y no lo digo ahora por mi situación actual, que no creo en ganaderías duras o blandas. Hay ganaderías en buen momento y otras que no lo están. Se ha planteado la posibilidad de matar alguna corrida de Victorino y yo he querido hacerlo sin ningún problema. Enfrentarse a ese tipo de toros es algo especial y por eso las condiciones tienen que estar a la altura y no han estado. De Albaserrada llevo casi 50 tardes y no tengo ningún problema en torear esas corridas, siempre y cuando se respeten otras muchas circunstancias que se mueven en torno a una contratación.

 

Podía haber supuesto un gesto en la temporada

Claro; pero también hay que exigírsele ese gesto a otros toreros que no han matado ninguna o casi ninguna corrida de estas características. Pero insisto, no tengo ningún problema en matar este tipo de toros.

 

Esta temporada de 2019 deja un cartel que muchos aficionados anhelan: Usted, Paco Ureña y Emilio de Justo con una ganadería como pudiera ser Victorino.

Son dos toreros muy importantes. Con Paco Ureña me une una gran amistad, le admiro profundamente y estoy encantado de torear con él. Igual que con Emilio de Justo, pero yo no soy quien confecciona los carteles. Curiosamente, somos tres toreros que nos quedamos fuera de muchas ferias y tampoco siento que la prensa se rompa las vestiduras demandando nuestra presencia en muchos de los carteles en los que no tenemos cabida.

 

El único nombre que dobla en el cartel este san mateo es el suyo

Es todo un orgullo que figure mi nombre estas dos tardes y que lo haga dentro de unos carteles tan importantes. Espero mantener esa regularidad que me lleva acompañando durante esta temporada y que alguno de mis toros colabore para transmitir el toreo que siento.

 

El 24 cierra su temporada (salvo dos festivales en octubre); este año no vuelve a Otoño ni a Zaragoza

No han querido contar conmigo en ninguna de las dos plazas. En Madrid me llamaron con muy buena intención, estábamos de acuerdo en la dirección que tomaba la idea, pero no volvieron a llamar. Y de Zaragoza no han llamado. Pero es que en Zaragoza nos hemos quedado varios toreros fuera pese a tener muchos méritos para estar. Y, como decía, la prensa no se ha pronunciado en este sentido.

 

2019 también pasará a la historia por haber sido reconocido con el Galardón de las Artes de La Rioja. Al margen de este tipo de reconocimientos, ¿está la administración a la altura de las circunstancias con la fiesta de los toros?

Hay momentos que sí y otros que no. El problema reside en las grandes diferencias ideológicas que tienen los representantes de los ciudadanos en unos sitios y otros. De ahí que la Fiesta se cuide en ciertos lugares y en otros se tomen decisiones que van contra ella.

 

De usted se dice que es el máximo representante del toreo clásico y de la pureza; ¿el toreo moderno no entiende de pureza?

Para mí el toreo es un arte con una forma y una base a lo largo de la historia que no hay que intentar traicionar, pero yo tampoco estoy en posesión de la verdad. Yo no sé qué es el toreo moderno, ni soy quién para decir si se torea bien de una forma o mal de otra.

 

¿Por qué hoy casi ningún torero nuevo trata de realizar ese toreo clásico? ¿no se enseña en las escuelas?

Desde que era niño, sentía el toreo de una manera y a lo largo del tiempo he ido evolucionando, como todos los toreros, y buscando mi camino, que es el que me llena, me hace feliz y me permite sentirme delante del toro. Gracias a Dios, tengo la suerte de poder transmitir cómo siento el toreo a mucha gente. Es un privilegio poder recibir el reconocimiento de profesionales, de compañeros y de tantos aficionados por mi manera de entender la tauromaquia.

 

Hay toreros como usted a los que parece que se les exige que refrenden con un triunfo otro anterior, por muy rotundo que haya sido este; ¿qué hace falta para mandar en esto de los toros?

Es complicado. En el arte del toreo hay unos intereses detrás muy variados y afianzados que hacen que las decisiones no se tomen por el bien del toreo si no por intereses personales de una parte de los que integran este mundo. Cuando se maltrata la esencia del toreo lo siento por mí mismo, porque antes de nada soy aficionado, y eso me mata la ilusión.

 

¿Está el antitaurino dentro de la Fiesta?

Indudablemente es más peligroso atacar a la Fiesta desde dentro que desde fuera, porque si uno pierde la fuerza desde dentro, malamente la puede tener desde fuera.