El valor de dos chicas, Carla Otero y la riojana Patricia Sacristán, destacó por encima de todo durante la tarde de ayer en Navarrete.
La firmeza de la primera ante un eral complicado y con cierto peligro de Álvaro y Pablo Lumbreras sorprendió al numeroso público que ayer llenó los tendidos de coqueta plaza de toros de Navarrete. Cuando la novillera cambió el percal por la franela, todo hacía indicar que el trasteo sería breve, tal y como hicieran sus compañeros de cartel, Salvi García y Rubén Núñez, que se toparon con dos astados exigentes. Pero Carla Otero, dotada de valor, no volvió la cara y planteó una faena seria y valerosa, logrando momentos templados y aseados.
El local Sergio Olagaray no pudo lucirse ante sus paisanos. La erala que le tocó en suerte no permitió que el riojano pudiera relajarse en ningún momento.
La otra nota positiva de la tarde, también con acento femenino, la puso la jovencísima Patricia Sacristán. Valor, determinación y afición permitieron a la riojana ofrecer momentos vibrantes ante las dificultades presentadas por una becerra correosa y encastada.
La juventud reunida en el coso y en los tendidos auguran un próspero futuro a la Fiesta en La Rioja.