Mi sencillo homenaje a Miguel Ángel Martínez Álvarez, fallecido el pasado 7 de abril en Logroño.

Nunca se pierde a quien deja un legado. Se le gana.

El destino, que en esta primavera robada avanza por el angosto y lúgubre callejón de lo cruel y lo canalla, quiso que el pasado Miércoles Santo nos desayunáramos con tu marcha definitiva. Era el día en que siempre te disponías a venerar con fervor, recogimiento, solemnidad y pasión a tu Cristo Yacente, allá en la capilla de Los Ángeles de La Redonda. Maldita efeméride.

Conocimos al Miguel Ángel cofrade y hermano mayor del Santo Sepulcro, como al que cada madrugada de Viernes Santo se le arrasaban los ojos cuando la Esperanza de Triana se abría paso por las calles sevillanas al son del ‘Pasan los Campanilleros’.

También al taurino. Defensor a ultranza de la integridad de la Fiesta, presumiste de devoción impenitente por los toreros de la escuela sevillana. Manolo Cortés, uno de tus predilectos. ¡Agua! ¡Cuánto gusto!

Poco más supimos de ti, Miguel Ángel, pero, gracias a ti, mucho de los demás: es lo que tiene ser espléndido y generoso y discreto y reservado a partes iguales.

Pusiste tu metódica manera de entender la vida al servicio de tu afición a los toros para alumbrar un archivo tan rico como extenso y valioso, donde se agolpa todo lo mucho que dio de sí esta tan taurina Rioja nuestra del siglo pasado.

Tu Diccionario Taurino ‘Alamares’ es hoy para nosotros el vademécum de la tauromaquia riojana. Datos, anécdotas, curiosidades y semblanzas recopiladas a golpe de ‘olivetti’ y también de corazón, pues solo así las figuras del toreo y ganaderos de relumbrón pueden compartir caracteres junto a humildes mozos de espadas, sencillos torileros o modestos aficionados cabales y entusiastas. Reseñas taurinas y el recuerdo de las costumbres e idiosincrasia de la sociedad logroñesa del XX. Mucho más que una joya. Mucho más que toros. Historia viva. Gracias.

Recuperaste la fascinante memoria de la Peña 21 en sus bodas de plata y aquel lejano ‘larga vida a la fiesta de los toros’, tan tuyo y tan de tus compañeros del ‘Alamares’ de Radio Rioja, resuena con más fuerza que nunca en el alma de un buen puñado de aficionados que hoy lloramos tu marcha.

Y, por si fuera poco, amaste a los tuyos y te desviviste por ellos; por Montse y por tu hijo Luismi. Siempre tan torero, Miguel Ángel. Descansa en paz, documentalista, compañero y amigo.

Este artículo fue publicado en ‘Diario La Rioja’ el 19 de abril de 2020.