Tiempo ha que Logroño es una feria más y nadie en su sano juicio sabe que José Tomás se dejará caer por estos lares un par de tardes o que las principales figuras llegarán a la capital de La Rioja para competir ante ganaderías de marcado acento torista. Pero aun partiendo de esa base, Logroño y, sobre todo, la fiesta de los toros merece unas combinaciones mejores. Porque hay otros toreros y otras ganaderías en mucho mejor momento que los que se anuncian para el próximo mes de septiembre en ‘La Ribera’.
El doblete de Diego Urdiales, la inclusión de la revelación de los últimos tiempos, Pablo Aguado, y ‘El Juli’ es lo mejor del cartel. Por suerte, alternarán juntos la tarde del 24. Loable que esté Roca Rey y Ferrera que, aunque torea un tanto cursi, puso Madrid la pasada primavera patas arriba. También el detalle de incluir a ‘El Cid’ en el año de su despedida tiene, por sentimental y justo, su acierto, pues ha dejado tardes importantes en Logroño y el hombre merece llevarse una ovación sincera y agradecida cuando esta feria toque a su fin.
Pese a la presencia de Luis David, Cayetano o el mismo Manzanares, lo peor de esta feria es, sin duda, que ningún hierro torista figura en el cartel. Y por seguir con el apartado ganadero, toca lamentar que todos los toros a lidiarse serán del mismo encaste: Domecq. Que es el encaste habitual, es sabido por todos, pero que no abra la puerta a otro encaste ni un solo día tiene delito. Y más tratándose de Logroño. Porque con lo que ha sido Logroño con el toro, el verdadero toro…
Ni Victorino, ni ‘La Quinta’, ni Adolfo, ni Escolar, ni ‘Valdellán’, ni Cebada Gago, ni Baltasar Ibán, ni Cuadri, ni… ni un ‘santacoloma’, ni un ‘albaserrada’, ni nada a lo que se le pueda adivinar algo de picante o de casta. Si Victorino no tiene toros para Logroño, alguien tendrá; que, por suerte hay más ganaderías que siguen apostando por criar y seleccionar el toro encastado. Máxime cuando hay toreros deseando anunciarse con estos hierros; porque si no hay hierro torista, también entristece la ausencia de Ureña, de De Justo o hasta de Román, cuyo tesón le permite hacer un esfuerzo tras el tabaco de Madrid y venir a Logroño para enfrentarse a algo no comercial. Y es que estos toreros, por méritos y por el momento de gracia que atraviesan, deberían de figurar en el cartel de Logroño. Y si me apuran, hasta Daniel Luque, muy importante hace escasos días en Azpeitia y en Mont de Marsan.
Pero nada, toca aguantar a Cayetano que, tras la baratísima Pamplona, viene en modo figura, aunque sigue siendo el mismo torero bastote de siempre. Y también a Manzanares, del que dicen que ni está bien físicamente, y no hizo mención de pisar Madrid en San Isidro. ¿Qué feria de cuatro tardes puede permitirse el lujo de acartelar a un torero que rehusó participar en la feria más importante del calendario? Por el contrario, un triunfador de Madrid y joven, David De Miranda, se queda fuera. Lo de Luis David, no merece ni mención y es algo tan sangrante como que Diego Ventura siga sin pisar Logroño en favor del sempiterno Pablo Hermoso de Mendoza y su séquito. ¡Ya basta!
Positivo por su juventud, Juan Leal y Ginés Marín, pero hay otros tan jóvenes que se merecen tanto o más este tipo de oportunidades. Y sí, a mí este año me falta Ponce que, parado desde marzo, debe tener un hambre de triunfo voraz. Y ya puestos, una de ‘Jandilla’, o de ‘Fuente Ymbro’, o de Santiago Domecq o de ‘Torrestrella’ le hubieran dado mayor consistencia al frágil apartado ganadero, tan predecible como insulso. Ni Núñez del Cuvillo ni Victoriano del Río están echando el mejor año de su historia. De ‘El Parralejo’ se lidió una muy interesante corrida el mes pasado en Valencia.
Pero insisto, si todas las ferias están cortadas por el mismo patrón, la de Logroño, con la corrida torista eliminada del cartel, es menos feria. Aunque si vinieran Perera, Castella o Morante, lejos de las principales ferias este último, estaríamos hablando de algo mucho peor.
La imagen del cartel es la espalda de un torero bordada con el detalle del barandado del Puente de Hierro. Cuesta descifrarlo.