El maldito COVID19 ha querido que el mero de hecho de que este fin de semana se celebren espectáculos taurinos en Logroño ya sea un acontecimiento. Sin bares, sin restaurantes y con la ciudad confinada, los clarines y timbales anunciarán que, por primera vez, un toro de la legendaria ganadería de Miura saltará al albero de ‘La Ribera’. En otras circunstancias, un verdadero acaecimiento para una plaza que presume de afición torista.
Pese a la dilatada trayectoria de la ganadería sevillana (tomó antigüedad el 30 de abril de 1849), pocas han sido las veces que los toros de la divisa verde y grana han sido lidiados en Logroño.
Se tiene constancia de que la vacada que pasta en ‘Zahariche’ embarcó reses con destino a la antigua plaza de ‘La Victoria’ en 1897. En aquel lejano 22 de septiembre, actuaron Rafael Guerra ‘Guerrita’ y Antonio Reverte.
En el año de la inauguración de la plaza de ‘La Manzanera’, 1915, la empresa no concedió la plaza para que se celebrar el festejo en el que, con toros de Miura, se acartelaban ‘Chiquito de Begoña’, Gaona y Posada.
Sería al siguiente día de San Mateo de 1924 cuando Miura lidiara su primer encierro en la recordada ‘Manzanera’. Manuel García ‘Maera’ recibiría aplausos y ovación; Martín Agüero, ovaciones; y José García ‘Algabeño’, silencio.
Tendrían que pasar 24 años, hasta el 21 de septiembre de 1970, cuando se volvieran a enchiquerar toros del hierro de la A con asas en Logroño. Aquella tarde, el rejoneador Ángel Peralta cortó orejas; Efraín Girón escuchó pitos y aplausos; Andrés Vázquez, oreja y pitos; y el mejicano Antonio Domelín, palmas y pitos.
En 1977, un 25 de septiembre, Francisco Ruiz Miguel, aplausos y oreja. En este último, resultó cogido al matar en la suerte de recibir, sin consecuencias. Al acabar la corrida fue sacado a hombros. Julio Robles, que toreó bien con el capote al segundo de la tarde, bronca y silencio. Roberto Dominguez, silencio y aplausos. El quinto toro pertenecía al hierro de Antonio de la Cova. Los de Miura, bien presentados y con problemas.
El 24 de septiembre del año siguiente, Ángel Teruel, aplausos con excepcional bronca al toro y silencio; Roberto Domínguez, pitos; y José Luis Palomar, oreja en cada uno, saliendo a hombros.
La última ‘miurada’ en Logroño se celebró la tarde del 23 de septiembre de 1979. El rejoneador Luis Miguel Arranz escuchó aplausos; Francisco Ruiz Miguel, pitos y oreja; Jose Luis Galloso, silencio y oreja; y Nimeño II, aplausos.
Este próximo y extraño sábado 21 de noviembre Pepe Moral y Gómez del Pilar continuarán escribiendo esta breve e intermitente historia de Miura en Logroño.