La próxima feria de Zaragoza será la última para este hombre de Salteras que, de alguna manera, revolucionó el toreo. ‘El Cid’, poderoso como pocos, llegó para someter con gusto, hondura, temple y ligazón al toro más encastado. Unido al hierro de Victorino, la trayectoria del sevillano está salpicada de faenas rotundas, macizas; de series de naturales largos, de mano baja, interminables… Sus pases de pecho, verdaderos carteles de toros. Hoy es la última tarde de esta leyenda viva del toreo en Logroño.

 

¿De verdad que se retira? Está firmando una gran temporada

Sí, está siendo una temporada muy bonita, pero es mi último año. Aunque con pena, ya solo me queda disfrutar, tratar de cuajar los toros que me quedan, disfrutar y dejar en la memoria del aficionado la versión del mejor Cid.

 

Parece como si empezara en esto; no le ha vuelto la cara a ninguna ganadería y se ha anunciado con los toreros nuevos

Siempre he intentado matar todo tipo de corridas, que es lo que debe hacer toda figura del toreo, y nunca se me ha pasado por la cabeza decir no a ningún compañero. Cuando estás arriba, quieres entrar en los carteles más rematados, pero hay que abrir las ferias a los toreros nuevos.

 

¿Qué tiene el toro de Victorino?

Tiene carácter, una mirada especial y una embestida distinta. Victorino inculcó su personalidad a ese toro que quiere coger la muleta, va embebido en las telas desde adelante hasta atrás y se adapta muy bien a mi concepto.

 

En 2007 mató 6 en Bilbao; ¿Fue su mejor tarde?

Fue la tarde culmen de mi carrera y la más importante de los últimos tiempos en Bilbao. Hace 12 años ya de aquello y aún me lo recuerda la afición. Hubo mucha verdad y eso se queda grabado.

 

Triunfador de San Mateo en 2004 y 2010. Adiós a una de sus plazas.

Me encanta torear en Logroño y, desde mi primer triunfo allí, con toros de Baltasar Ibán, he tenido un gran filin con esta afición. Aunque soy del sur, me considero más torero del norte y me he sentido muy bien en Bilbao, Santander, Pamplona, Vitoria…

 

Se retira a lo grande: Logroño, Sevilla, Madrid y Zaragoza.

Es el final más bonito posible para mi carrera. Siempre me han gustado las grandes plazas y es el final soñado.

 

¿Tiene sustituto de ‘El Cid’?

Hay toreros muy buenos ahora mismo. Yo he tratado de mantener mi personalidad y siempre he buscado mejorar mi toreo, quitando defectos y convirtiéndolos en virtudes. Sigo teniendo muchos defectos, pero lo más grande es que se te reconozca toreando y saber que hay quien viene a ver la mano izquierda, la profundidad o el muletazo largo de ‘El Cid’.

 

A partir de ahora, ¿qué será de ‘El Cid’?

Este final de año me lo tomaré sabático, pero seguiré vinculado a los toros; como aficionado o en otra parcela, acompañando a un torero si surge la posibilidad.