Bilbao, 23 de agosto.

La ganadería de ‘Jandilla’ lidiaba ayer en Bilbao su último encierro de la temporada. Un año no muy extenso para la vacada gaditana, en el que aún resuenan los ecos de aquel gran ‘Horroroso’ lidiado por marzo en Valencia y del que ayer no hubo casi ni rastro por Bilbao. Al llevar 20 años como matador, Diego Urdiales gozaba del privilegio de ser el primero en extraer la bolita con los lotes a lidiar. Cosas de la vida, al arnedano le correspondieron los peores toros de la tarde. A Ureña, el de menor antigüedad de la terna, le dejaron los mejores, con el hierro de ‘Vegahermosa’ estos. La suerte es caprichosa.

Tímidas palmas recibieron a Urdiales tras romperse el paseíllo, sin que fueran suficientes para salir a saludar. Bilbao y sus avatares; tantos aplausos para unas cosas y tan pocos para otras. Y así, con timidez hizo acto de presencia el primero de la tarde, alto, hondo y como lastimado de la mano derecha en momentos. Y fin. Porque ‘Protestón’ fue fiel a su nombre y protestó al final de cada muletazo llevando la cara de las nubes y midiendo a Urdiales en todo momento.

El cuarto, ‘Meditador’, fue una copia de aquel, en cuanto a la morfología y al comportamiento. Urdiales brindó al público más en gesto de ‘el próximo año más’, que de otra cosa. Pero Urdiales también sabe estar en torero hasta con el toro malo y lo estuvo. En torero valiente, firme y esforzado. Si por el derecho era malo, por el izquierdo lo hacía mucho peor. Urdiales se la jugó con un toro que cabeceó al final del muletazo y que siempre quiso quitarse las telas de la cara.

Pero ayer la tarde era de Ureña. ¡Y vaya si la aprovechó! Dos orejas menores y otras dos de verdad. Porque Matías fue generoso al premiar con dos trofeos un trasteo que no terminó de romper hasta casi el final, en una serie por el derecho ligada y relajada. Antes, parecía como si el murciano no quisiera terminar de apostar por su enemigo. Ureña se encontró con un ‘Gruñidor’ nada testarudo y sí obediente, boyante y de buen son. Paco Ureña entendió a la perfección estas virtudes del de ‘Vegahermosa’ y lo lució y toreó con gusto, temple, relajo, verticalidad y temple. Cuidado, Ureña se coloca bien y trata de alargar el muletazo, no en línea recta y sí detrás de su cadera, y eso llega a los tendidos y al aficionado. Ureña es quien debe sustituir a Roca Rey en Logroño. Ponce, no. Cayetano, tampoco.